Miradas ausentes con miedo a encontrarse y descubrir una verdad incómoda. ¿Por qué no me hablas? ¿Por qué no me dices lo que voy a encontrarme allá fuera? ¿Por qué simplemente me das la vida y me dejas sólo ante esta mentira enmarañada?
Ahora te avergüenzas pero lo sabías aunque no pensaste las consecuencias y ahora soy otra víctima, como tú.
Debería agradecerte tu cobardía, tu falta de sensibilidad, tu ausencia de escrúpulos a la hora de decidir traerme a este perro mundo y lo haré con la más gélida indiferencia que permita mi espíritu
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