domingo, 11 de noviembre de 2007

LUCHA IMPOSIBLE



Ay, Sancho, Sancho. No trates de detenerme. ¿No ves que aquellos gigantes que nos aguardan desafiantes no son más que necios descerebrados miembros de alguna secta política o religiosa, fervorosos adoradores de lo superficial y lo vano?

Meros esbirros del capital con aspecto furibundo pero carentes de sueños, faltos de sensibilidad...

¡A por ellos, Sancho, que son pocos y cobardes...!

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