lunes, 29 de diciembre de 2008


Cuando las luces se apagan y los aplausos enmudecen, aparece la realidad y aunque trate de huir de ella es rápida la jodida. A mí me esperaba acurrucada tras la puerta de salida y me ha cogido desprevenido.

Inicio mi penitencia solo y aunque me cruce con muchas almas errantes no podré reclamar auxilio.

No hay comentarios: